- ¿Cuántos años tenéis?.
- Quince.
- Vale, sumáis 30, nosotros 48 .
- ¿Cuántos años tenéis?.
- Quince.
- Vale, sumáis 30, nosotros 48 .
No los conocía hasta que vi algún videoclip y directo en youtube, y en ese momento supe que se iban a convertir en uno de mis fijos en la colección de punk.
Al principio nos quedamos sin entradas pero la terquedad de Ade por encontralas hizo que en la pequeña ventana de tiempo que abrió la venta iguapop pudiese entrar para hacerme con un par de ellas con las que disfrutar del gran concierto que se vivió en la Moby Dick.
La sala era pequeña, sí, pero eso no evitó que el grupo, y también nosotros, lo diéramos todo a pesar de la hora escasa que duró. Solo estaba esperando que acabase porque a la media hora yo ya estaba reventado de quitarme de encima a un tío de más de 20 kilos que yo que se nos había metido a empujones y que, muy a mi pesar, se tuvo que ir para atrás. Debió de acabar hasta las narices de mí, pero esto no evitó que disfrutáramos al máximo del directo de Billy Talent en su primera visita a España y, como siempre hacen todos los grupos, prometieron que volverían.
En directo son muy grandes consiguiendo que no dejáramos de darlo todo, cosa que he visto en muy pocos conciertos. Apenas unos segundos de descanso entre canción y canción, si es que lo hacían, servían para poder respirar un poco antes de volver a disfrutar de unos ritmos que nunca había escuchado antes a ningún grupo.
Sin duda, de todos los conciertos que he ido, éste es en el que más ha valido la pena gastarme los 37€ que costaron las dos entradas, y sesenta me habría gastado sabiendo lo que se iba a vivir.
Ya nos ocurrió con la exposición Faraón, que nos quedamos con muchas ganas de ir y con un par de invitaciones sin utilizar por ir el último sábado a (intentar) verla. Aquél sábado pasó lo que tenía que pasar, que había muchísima gente, y recalco el muchísima, y pasamos de entrar.
La exposición de hoy queríamos verla de hace tiempo y como duraba hasta marzo lo fuímos dejando por aquello de las enormes colas de los fines de semana. A punto de ocurrir lo mismo que con la ya mencionada leo, el 3 de marzo, en el periódico que prevista para finalizar el 4 de marzo se prorroga hasta el 15 de abril. Uy, por un día no nos hemos quedado sin verla. Había que ir y era imperativo que fuese por la mañana, o en su defecto, entre semana. Aprovechando que los miércoles son para los dos casi sabáticos, solventando el hecho de que tengo que trabajar en el departamento, pero como aún no tengo horario fijo me lo puedo saltar, decidimos que hoy era el día.
Sin duda merece mucho más la pena ir a ver este tipo de exposiciones entre semana que un viernes o fin de semana. Sin gente, sin agobios, sin colas. La taquilla estaba vacía. La sala estaba mu poco concurrida, en cada cuadro, o grabado, se juntarían como mucho tres personas a la vez.
Si hay gente a la que siempre he admirado es a gente como M.C. Escher, Leonardo da Vinci o Miguel Ángel (Buonarotti, no la tortuga ninja aunque su nombre provenga del mismo). Demuestran aquello de lo que es capaz una simple persona, cómo con un simple lápiz es capaz de crear magia, un nuevo universo, en una hoja de papel. Aunque ya había visto muchos de sus dibujos, grabados, litrografías, siempre que los veo consigue dejarme con la boca abierta por su increíble belleza, visión espacial, detalle y juego con el espacio.
Si sois de los que únicamente viven para ver series de tv, cotilleos y esos tipo de cosas me ahorro el comentario. Si pertenecéis a la clase de personas inquietas y con gusto por el arte no dudéis en ir a verla ni por un segundo.
Ayer me comenta Iñaki “oye me ha llamado la novia de Saad, que si le hacemos una fiesta sorpresa por su cumpleaños ¿te parece? díselo a Ade y os venís”, a lo que le contesté que genial que lo hablaría con ella a ver si le apetecía porque ya teníamos una idea de hacer algo por la tarde.
El caso es que quería explicar cómo se puede llegar a ser un gran topo, apelativo cariñoso utilizado para un amigo de la facultad que es muy simpático y crack pero que muchas veces hace de las suyas, en el buen sentido, claro está.
En un momento que me fuí de la sala ocurrió. Lástima no haber estado presente ya que fue grandioso.
Estábamos abajo Iñaki, Edu, el topo, y yo. En ese rato que salí llegó Saad, la víctima de la fiesta sorpresa y que, como tal, no sabía nada. Cuando volví estaba Iñaki riéndose y me dice “no te vas a creer la topada que ha hecho Edu?”. Cuando llegó Saad le pregunta Edu a Iñaki “Oye, ¿la fiesta de Saad es sorpresa?”. Es un momento que lo escuchas en directo y te quedas mirando el monitor sin parpadear, sin hacer ningún gesto con la boca, con nada rezando para que la otra persona no haya escuchado nada.
Grande Edu, muy muy grande.