Diversión, acción, aventuras, entretenimiento, palomitas y muchos muchos gags.
Quien venga ahora a decir que Indiana Jones y el Reino de la Calavera de Cristal es demasiado cómica y que le parece un truño por eso, es que aún no conoce la esencia de Indy.
Citando al Sr. Cine
Indiana Jones es uno de esos personajes de la historia del cine que nos ha robado el corazón y al que se le perdona todo. Es como un par de pantalones que, aunque estén un poco viejos y ajados, nos quedan como un guante, nos sentimos cómodos con ellos y nos cuesta cambiarlos por nuevos que no serán ni la mitad de buenos.
Nos ha dado lo que cabía esperar de la mejor trilogía de películas de aventuras de todos los tiempos. ¿Jack Sparrow? Por favor Johnny, perdona que diga esto, tú sabes que eres un actorazo, pero Sparrow contra Indy es un duelo que deja mucho que desear.
Ahí tenemos al Indy de siempre, en ocasiones desconocido, pero en muchas otras vemos en pantalla al aventurero de siempre, a ese profesor que afirmaba categóricamente que la X nunca marca el lugar, al arqueólogo que siguió los pasos de José de Arimatea, al explorador que desveló los poderes del Arca de la Alianza, al doctor que luchó contra toda una secta asesinofestiva y, ahora, al cuasi-retirado que llega al Área 51 a buscar los restos recogidos en Roswell en 1947.
Pues sí, en esta nueva aventura Indy se encuentra con extraterrestres. No es que la historia cuente que si los egipcios o las antiguas civilizaciones sudamericanas creían seres superiores al hombre, no. Los extraterrestres aparecen, tal cua, y además te miran torcido. ¡Pero si sale un ovni y todo! Éso, a mi parecer, es el fallo del guión, pero no el único. No veía yo a Indy investigando a extraterrestres, civilizaciones que creyeran en algo así sí, pero ya que aparezcan directamente en la película… no sé, no sé.
Lo mismo que el hijo, sí ese supuesto hijo que se tira media película llamándose Matt y que de repente, plas, se llama Henry, es hijo tuyo y ha dejado los estudios. Aparece en la película con el pretexto de entregar a Indy una carta de Marion. ¿Qué necesidad había? La carta podía haber llegado por correo perfectamente y no teníamos al niñato en pantalla intentando lucirse todo el tiempo, cosa que no le sale por cierto. Por más que haga una ruta por la selva colgado de las lianas comandando un ejército de monos, que les ayudarán a librarse de los rusos.
Pero toda la película destila espíritu Indiana, todo es ritmo, velocidad trepidante y escenas Indy. Siempre la misma esencia, la saga no ha perdido nada de su espíritu, ni siquiera en los diálogos, siempre con ese toque que ha hecho a Indy un referente en el cine de aventuras. Y todo ello acompañado de multitud de gags a las tres películas anteriores y, por supuesto, emotivos recuerdos de Henry Jones (sénior) y Marcus seguidmeconozcoelcamino Brody. La nostalgia ha vuelto a mí al asistir a tal espectáculo cinematográfico.
Aunque yo sigo diciendo que sin nazis Indy no es lo mismo. Ahroa lo único que puede decir es “rusos” con cara de asco. Ya nunca más le veremos decir aquéllo “nazis, odio a los nazis” con acidez de estómago.
Todo ello hace a esta entrega una buena continuación de la saga, que para mi gusto llega demasiado tarde. Indiana Jones siempre ha sido la trilogía. Si la película se hubiera rodado a los cinco o seis años de la última habría sido mucho mejor aceptada; ahora llega como descolgada, como sin venir a cuento, como “o lo hacemos ahora con Harrison o ya tendrá que ser con otro actor y todo el planeta se nos echará encima”.
A mí me ha molado, me ha gustado y me ha entretenido sobremanera. Vale que no sea la mejor de la serie, pero es que es Indy, y no se le puede reprochar nada. Bueno sí, solo una cosa, que se nos ha casado, y eso no se lo vamos a perdonar.
Yo ya tengo mi guión montado para la nueva, protagonizada supuestamente por Labeouf: Henry Jones Jr. se ha convertido en un erudito y una copia de Henry Jones (sénior), probablemente haya muerto, o se haya ido a otro país a retirarse junto a Marion. Su hijo encuentra entre los papeles de su padre el relato de un viaje que antaño hiciera con una tal Sofía Hapgood en busca de la antigua Atlántida, hablando de lo que encontró ayer, quizá el Orichalchum y algo que quedó allí y que no se cita como tal en el relato. Intrigado por ello, mueve cielo y tierra para encontrar a Sofía y que le cuente todo lo que sepa del viaje. Y luego, para allá que se va el nuevo Jones, a buscar la ciudad perdida de Atlántida. Como hagan esto, como se les ocurra, argh, es que no sé qué hago, algo muy malo.
P.D. La mejor siempre será Indiana Jones y la Última Cruzada.

