A falta de vacaciones que cogerme en el trabajo, hasta septiembre pasaré el verano madrugando no para disfrutar del tiempo libre sino para dedicarme a mis quehaceres de asalariado estándar, una vez que ya me he quitado de encima el peso del PFC los fines de semana los puedo dedicar a mí, esto es, gastar las horas con mi peque.
Los dos últimos fines de semana no he pisado el suelo de mi casa. Al salir del trabajo carretera y manta, y hasta el domingo, que ya nos veremos. Días de piscina, sol, tonterías, toneladas de cine, alguna frikada que otra y mucho, mucho relax. Creo que con lo que he trabajado los últimos siete años me lo he ganado con creces, y no hay nadie que me pueda echar en cara que ahora pierdo el tiempo sin dedicarlo a estudiar. Ahora mi tiempo es para mí, y por eso hasta que nos vayamos una semanita a la playa, los findes a descansar, desconectar, piscina y todo lo que se ponga por delante, que no le voy a poner reparos; incluso me iría a montar otros cientos de muebles de ikea
Y claro, cuando llego a casa después de no haber hecho nada productivo para la humanidad el número de posts acumulados en el lector de feeds ronda los 1000 cuando no los supera, los e-mails sin leer son unos cuantos, y por otro lado menos mal que siempre tengo ahí a mi gente, que siempre está al quite.
Así, que con este tiempo de relax, he visto que hacía tiempo que no visitaba mi propio blog y esto parecía ya un poco abandonado, ¡nada más lejos de la realidad!, me apetecía contar algo aunque de nula trascendencia salvo para mí.


