Alrededor de mi casa hay tres sucursales de Caja Madrid. Una de ellas es la oficina de la que soy cliente. Como iba a bajar a por el pan y a comprar el periódico podía pasarme por ahí y actualizar la libreta que, aunque no sirve de nada teniendo la Oficina Internet, tengo la manía de hacerlo cada dos o tres meses.

En mi oficina hay dos cajeros dando a la calle. En el primero no funcionaba la ranura de las libretas. El segundo me ha adicho que había metido mal la libreta y pasaba de actualizarla. Evidentemente, estaba bien metida.

Bueno, pues al lado de la panadería hay otro Caja Madrid, actualicemos allí. Pues no, allí tampoco he podido, la ranura de las libretas tampoco funcionaba, ¡viva!

Vaaaaale, como voy a subir hasta el quiosco para comprar el periódico, y al lado hay otro Caja Madrid más podemos probar suerte allí. ¡Oh, por fin! A la tercera he podido.

Increíble, he tenido que pasar por cuatro cajeros de tres oficinas para poder actualizar mi libreta.

Esto ni en el Metro.