Informáticos: Lo imposible, al instante… (para los milagros tardamos un poquito más).
Leído en Sinergia sin control, taza “Estimaciones mágicas”.
Informáticos: Lo imposible, al instante… (para los milagros tardamos un poquito más).
Leído en Sinergia sin control, taza “Estimaciones mágicas”.
Infinito: Mayor que la cosa más grande que haya existido nunca, y más. Mucho mayor que eso, en realidad; verdadera y asombrosamente enorme, de un tamaño absolutamente pasmoso, algo para decir: «vaya, qué cosa tan inmensa». El infinito es simplemente tan grande, que en comparación la grandeza misma resulta una nadería. Lo que tratamos de exponer es una especie de concepto que resultaría de lo gigantesco multiplicado por lo colosal multiplicado por lo asombrosamente enorme.
El restaurante del fin del mundo, Douglas Adams.
El Real Madrid (de fútbol) está enviando a los socios que cumplen años una tarjeta de cumpleaños, igual que esas que venden en cualquier papelería. Su cualidad principal es ni más ni menos que cuando la abres te salta desde un pequeño altavoz la voz de Raúl dándote las gracias en ese día tan especial por estar siempre apoyándoles. Si alguien no se hace una idea, es igual que esos Christmas que traen un villancico incorporado al estilo midi, solo que en cutre.
Mi opinión ante tal derroche de creatividad en lo que a tener un detalle con la gente que le da dinero a tu empresa se refiere -recordemos que estos empresarios son los que acaban de pagar 94 millones de euros por un ser humano- es que es una horterada padre.
La opinión de los defensores a capa y espada, vamos, aquellos que se amargan cuando su equipo de fútbol pierde, es que es un avance tecnológico. Ahí queda eso.
P.D. A veces pienso que soy la única persona cuerda del planeta.