Es martes, son casi las diez de la noche y estamos en el bar D’Nikko (creo recordar que se escribe así), cercano al Parque Tecnológico de Madrid. El motivo de la quedada en este caso es la despedida de Jesús y suena constantemente música de salsa.

Hasta que en un determinado momento, y totalmente espontáneo, en medio de la música se cuela un casi imperceptible y disimulado ¡BLOM!

Miguel: ¡Eso es un Windows!

Yo: ¡Sí!

Nos damos la vuelta, miramos el monitor del pc del bar y allí estaba. Incomprendida y pasando totalmente desapercibida la clásica ventana de error dominaba el escritorio de Windows.

P.D. Y luego decimos que no estamos enfermos.