Aquí estoy, después de la cena de nochebuena previo visionado del tradicional mensaje borbón-navideño, tomando un vaso de eko calentito, escuchando Kiss FM y pensando en si cuando termine voy a ver una película, jugar con la DS, leer un rato antes de dormir o si continuaré perdiendo el tiempo en internet. Seguramente no gane ninguna de esas opciones y acabe acostándome porque si mañana me levanto como hoy, casi a la una de la tarde, estaré como recién levantado todo el día.

Supongo que por el asedio de posts titulados “Feliz Navidad” o “El blog xxx os desea Feliz Navidad” o simplemente porque ahora estoy de vacaciones y ya no voy a volver a trabajar hasta enero, en la tranquilidad de esta noche  me ha dado por intentar mirar un poco atrás y recordar cuánto ha dado de sí este año.

Laboralmente no es que haya mucho que comentar y la verdad, tampoco tengo muchas ganas, ya que estoy de vacaciones y me centro en mi vida personal. Misma empresa, mismo trabajo, más presiones, más horas, igual estabilidad. Mientras el 2010 no vaya a peor la cosa se mantiene bien.

Ciertamente este año ha sido uno de los mejores, si no el mejor, de mi vida. León, Sevilla, Londres, Barcelona y Santiago de Compostela dan buena cuenta de ello amén de las escapadas a Ávila, Sepúlveda o el retiro espiritual a las playas de Alicante. En especial este año recuerdo, y recordaré, con mucho cariño las visitas que hemos tenido oportunidad de hacer a dos personas que en los últimos años se han convertido en mis mejores amigos. Hablo de Ricard y Samu, amigos y compañeros de La Aventura Es La Aventura, página que aún no lo ha dicho todo en este 2009. Las visitas a Barcelona y Santiago eran una deuda que había contraído conmigo mismo y en menos de un mes no escapamos para pasar muy buenos ratos con ellos. La próxima cita, Dios sabrá cuándo será. Posiblemente sea en Madrid de todos juntos, o quizá sea cuando volvamos a desplazarnos de nuevo. Solo sé que no va a ser la última.

También tuve la oportunidad de ver a mis antiguos compañeros del departamento de bases de datos de la facultad cuando me acerqué a recoger el título oficial, ése que todo el mundo enmarca para que todas las visitas sepan quién es aquí el ingeniero. Aquélla visita a la facultad me hizo mucha ilusión pues hacía ya un año que no veía a ninguno de ellos. Me hizo gracia ver que todo seguía exactamente como cuando abandoné aquéllo.

Elena (Sally o Melenuda) y yo tuvimos nuestra quedada anual, precisamente la semana pasada, y como siempre no pude parar de reír en toda la tarde. Cine, libros, sus vecinos, las cosas inútiles que venden en el Vips… todo puede ser motivo de risa. Después de Indiana Jones y el reino de la calavera de cristal la próxima quedada será para El Hobbit o la primera película de la tercera trilogía de Star Wars, lo primero que llegue.

No me olvido de Santi, con quien pude quedar ahora no recuerdo cuándo. Creo recordar que fue antes del viaje a Londres pero no estoy seguro de si en agosto nos volvimos a ver, la memoria me juega una mala pasada. Ahora en diciembre, con motivo de su cumpleaños volvimos a retomar el contacto y me cuenta que tiene pensado irse un año a Japón, ahí es nada. Tengo que llamarle este fin de semana sin falta para vernos antes de que abandone España y aterrice en a saber dónde.

Como no podía ser de otra manera este año me ha permitido alcanzar los tres años junto a Ade y si el tiempo lo permite dentro de dos meses exactos serán ya cuatro los años que habré pasado a su lado, los más felices. Como es normal siempre hay algún altibajo, alguna tontería que se atraganta, pero nada que no se pueda compensar con una sonrisa. Siempre que tengo algún mal momento de bajón, es ella la que consigue reanimarme. Te quiero peque.

Se me queda gente en el tintero pero que no se den por olvidados, solo es que no tengo hueco para todo el mundo.

Os quiero a todos chicos.