Ayer cuando estaba esperando con Ade a que llegasen todos para la cena me llamó Santi. Iba a ir hoy al centro a mirar libros y más cosas para comprar como regalos y quería saber si me apetecería ir con él. Enseguida dije sí, claro que me apetecía ir con él por la mañana a tomar algo y mirar algunas cosillas, y ya de paso miraba yo también algo.
Cuando he llegado a la Fnac me envía un sms, “te espero en fantasía!”. No sé por qué pero en ese momento he pensado que Fantasía era algún sitio nuevo, algo así como Cortylandia o alguna tienda rara de las mías, nueva por la zona. Evidentemente tenía que ir a la planta de libros e ir a la zona de fantasía pero si a alguien le llega un mensaje así piensa “joe, cómo mola!”.
Cuando he llegado ya tenía seis libros en la mano, más o menos 100€. Y luego ha cogido otro. Por supuesto yo tampoco he salido con las manos vacías, he comprado un par de cosas allí pero ninguna para mí, que mi tarjeta ya estaba temblando, y luego he ido a una tienda friki de las que están a espaldas de Gran Vía a por otra cosita, que joder con la cosita, Santi iba a coger otro igual pero al ver el precio se echó atrás. Eso sí, el libro-cómic de Lobezno que se ha comprado me lo tiene que dejar en cuanto lo termine.
A todo esto, después de pagar en la Fnac yo tenía muchísima hambre, había salido literalmente corriendo de la cama, así que bajamos al Vips, me apetecía mucho tomarme un par de tostadas con tomate. Los desayunos en el Vips se sirven hasta las 12:30. Cuando llegamos eran las 12:29 y le preguntamos al encargado si aún servían desayunos y no lo sabía. Fue a la máquina para verlo. La máquina indicaba 12:25, así que según los dos relojes sí que los admitían. Su negativa fue tajante, no podíamos desayunar, que si queríamos nos daba una carta de mediodía. Vamos hombre, eran las 12:29, hora correcta, y aún así, aunque nos hubiésemos pasado y fuesen las 12:40 es de ser un hijo de puta. Al momento le dije que no quería carta, que nos íbamos y nos fuimos a tomar un capuccino, ahora también me estoy tomando otro, con una magdalena gigante. Luego ya fuímos a la tienda friki.
P.D. No puedo decir qué son las cosillas que he comprado porque mi blog dejó, un día, de ser privado.